
Aunque la incorporación de algunos extranjerismos enriquece el español, muchas veces su uso es innecesario porque ya existen términos equivalentes en nuestra lengua.
Jesús Raymundo
@DoctorTilde
Un día conocí a un ejecutivo que había encontrado en los extranjerismos su mejor estrategia de venta. En una reunión de trabajo explicaba, sin desprenderse del inglés, sobre las bondades del marketing digital. Cuando veía cómo la incertidumbre o sorpresa se dibujaba en los rostros de los asistentes, les preguntaba si conocían los términos. Entonces, surgía la oportunidad de explicar los servicios de su empresa.
A veces, lo que no se entiende con facilidad, llena de curiosidad. Lo que no es común, llama la atención. Lo que es extraño, es novedoso. Y lo que se escucha diferente, es glamuroso. Con los extranjerismos ocurre lo mismo. Se prefieren, por ejemplo, target o target group, en lugar de público, público objetivo, grupo objetivo o grupo de destinatarios. Los primeros no aportan nada relevante frente a las formas españolas.
Lo que es extraño, es novedoso. Y lo que se escucha diferente, es glamuroso.
Según la Ortografía de la lengua española, no se recomienda usar los términos extranjeros cuando tienen sus respectivas alternativas en español. En cambio, si aún se mantienen crudos o no adaptados, las palabras y expresiones de otras lenguas deben escribirse con una marca gráfica, de preferencia en letra cursiva o entre comillas. Las que se han adecuado a nuestro idioma se redactan sin resalte (letra redonda) y se someten a las reglas de acentuación del español.
En nuestro país el uso constante del extranjerismo es típico, hasta creemos que ya forma parte de nuestra lengua.
Así es, estimado Efraín. Saludos.
Excelente,debo felicitar al profesor Jesús Raymundo por su aporte en la enseñanza del uso correcto de las palabras y su significado.
Gracias por seguirnos, estimado Paz Quiroz García. Saludos.